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viernes, 20 de mayo de 2016

Adopción: Tragedia y privilegio

20/05/2016

Anoche Baby Jones cayó en un sueño profundo pronto (¡bien!) y pude ponerme la última entrega de 9 meses con Samanta. He de decir que lloré como una condenada cuando vi dar de mamar a su bebé a la chica que ha conseguido ser madre por gestación subrogada en Ucrania, entre la secuencia del parto de la periodista, quizá porque en su momento me planteé lo de la inducción a la lactancia, pero no lo hice y me queda esa cosa de haberle podido dar el pecho a Jorge como hizo África, o quizá simplemente estoy sensible con el tema. Sea como fuere, este programa me ha alucinado (con la familia poliamorosa); me ha escandalizado (descubriendo que hay hombres que pagan por estar con prostitutas embarazadas); me ha hecho sufrir (con la operación de Rodrigo aún en el vientre de su madre); me ha puesto los pelos de punta (con la madre de Lily, la reborn que intenta reemplazar a un nonato muerto); me ha emocionado (con esas parejas al pie del cañón) y, como decía al principio, me ha hecho soltar lágrimas con hipo y todo. Sin embargo, sobre todo me ha decepcionado al comprobar una vez más que esto de la adopción no se contempla de la misma manera que, por ejemplo, inseminarse en casa una misma y por eso no recogen ningún caso en el reportaje. ¿Por qué ese énfasis en lo genético, lo biológico, los pelos y señales? ¿Por qué seguir desde los medios alimentando la idea de que lo mío debe ser una maternidad de segunda porque no he gestado, o subrogado un vientre, o participado de alguna manera más o menos indirecta de forma biológica? ¿Sería diferente si al menos hubiera tenido la fuerza de voluntad de entregarme al sacaleches?

libro bebe adopcion

Jorge ya ha manoseado por primera vez su álbum de familia, ese libro que le he ido haciendo con fotos de todo el proceso de su adopción, donde le cuento su historia, la nuestra, para que le quede todo claro y lo sepa desde el primer momento. En sus páginas se topará con que estuvo en el útero de otra mujer, porque -oh, cielos, qué me dices- este niño no ha surgido por generación espontánea, y sé todo lo que me han permitido sobre su embarazo y su nacimiento (¿eso no cuenta? ¿no salpica un poco de biología mi historia?)

En un programa que trata sobre mujeres (por cierto, que también hay muchos hombres, y solteros incluso) que intentan lograr el sueño de la maternidad, me he sentido excluida de una manera casi cruel por la indiferencia, que seguro que es que ni se lo han planteado. 

Pues Samanta, me alegro mucho por ti, te lo juro, y he llorado viéndote alumbrar a tus retoños, pero las que abandonamos la reproducción asistida porque enfermamos o las que ni siquiera lo intentan por esa vía porque no les da la gana, simplemente, también somos unas campeonas que, por cierto, esperamos mucho más de nueve meses.                 

Qué pena que sólo "crear" niños sea televisivo, y no dar una familia a los que la necesitan porque precisamente comparten genes con una gente que no los quiere o no puede ocuparse de ellos, y que nos llamen MADRES y/o PADRES sin el apellido de las narices ("adoptivo", por si no queda claro).

Hace poco vi en internet una frase que me impactó por certera. No he sido capaz de encontrar a su autor, desde aquí le invito a presentarse y poder añadir su nombre. Mientras tanto, se la pido prestada y la he puesto sobre una foto mía con mi hijo. Creo que le viene al pelo a este post.

frase adopcion